De la ruptura a la renovación: recupera tu confianza tras el divorcio


Si estas leyendo esto, seguramente estés atravesando un momento de grandes turbulencias emocionales. Sí, el divorcio supone una brecha en la línea de vida de las personas, ya que, sea por decisión propia, mutua o de tu expareja, los cambios que conllevan, afectan a prácticamente todas las áreas de tu vida. Una de las demandas…

Si estas leyendo esto, seguramente estés atravesando un momento de grandes turbulencias emocionales. Sí, el divorcio supone una brecha en la línea de vida de las personas, ya que, sea por decisión propia, mutua o de tu expareja, los cambios que conllevan, afectan a prácticamente todas las áreas de tu vida.


Una de las demandas más escuchadas en terapia en pacientes recién separados/as es la autoestima. Sin embargo, la gran mayoría de pacientes no lo expresan con estas palabras, y utilizan en su lugar expresiones como:


“No creo que pueda empezar de nuevo, esto es demasiado para mi”
“No voy a encontrar a nadie como él/ella”
“¿Quién se va a fijar en mi ahora?”
“No soy lo suficientemente atractivo/a”
“Soy demasiado viejo/a para empezar de nuevo”
“Me da vergüenza contar a mi familia que me acabo de separar”
“Nunca volveré a ser tan feliz”

Y es que detectar cuando nuestra autoestima se esta desajustando no es tarea fácil, para ello empecemos por el principio. ¿Qué es la autoestima?


[…]es la percepción y valoración que una persona tiene de sí misma. Es decir, es el conjunto de creencias, sentimientos y pensamientos que tenemos acerca de nuestro propio valor, capacidades y actitudes. La autoestima influye en cómo nos sentimos y actuamos en la vida cotidiana, cómo nos relacionamos con los demás, y en nuestra capacidad para enfrentar retos y tomar decisiones


En clínica no hablamos de buena o mala autoestima sino de AUTOESTIMA AJUSTADA, o AUTOESTIMA DESAJUSTADA, ya que tampoco es psicológicamente saludable tener creencias muy positivas acerca de ti mismo/a pero falsas, como por ejemplo: “no va a encontrar una mujer tan valida como yo”, “era demasiado bueno para ella”, etc.


Uno de los objetivos terapéuticos en el proceso de divorcio es analizar el estado de la autoestima del/la paciente ya que, siguiendo la definición anterior: [“La autoestima influye en cómo nos sentimos y actuamos en la vida cotidiana, cómo nos relacionamos con los demás, y en nuestra capacidad para enfrentar retos y tomar decisiones”]


Es decir, lo que yo creo sobre mi mismo/a influye en como me siento, en cómo actúo en mi vida cotidiana, como me relaciono con los demás y como me enfrento a los retos. Si lo que yo creo sobre mi mismo/a hace que me perciba DE FORMA NEGATIVA, y no cuestiono esas creencias, casi con total seguridad afectará a mi estado de animo y a la seguridad que tengo en mi mismo/a.


¿Y por qué un divorcio puede afectar a tu autoestima?


Un divorcio es un evento emocionalmente intenso que desafía las ideas que tenias acerca de ti mismo/a, de la vida, de las relaciones… Todo tu sistema de creencias acerca de quien eres, y de como es la vida puede verse afectado por los sucesos que ocurren alrededor de
un divorcio. Estos son algunos ejemplos de cómo puede influir:

  • Disminución de la autoconfianza: no solo en el ámbito emocional sino también en áreas como la toma de decisiones y el manejo de la vida diaria. Por ejemplo, si tu pareja tomaba la mayoría de las decisiones importantes, tras el divorcio puedes empezar a creer que no eres capaz de hacerlo por ti mismo/a.
  • Inseguridad física: puede que tras el divorcio prestes mas atención a tu apariencia física, ya sea por la ansiedad que genera volver al mundo de las citas o por los cambios emocionales que afectan a tu salud física. Esto puede llevarte a desarrollar creencias negativas sobre tu cuerpo, especialmente si sientes que no encajas en los estándares de belleza o juventud.
  • Ruptura de identidad personal: cuando estas en una relación de pareja, especialmente si es de larga duración, es común que una parte de tu identidad esté vinculada a esa relación. Te defines en parte como «esposo/a», «pareja» o «miembro de una familia». Al divorciarte, esa identidad se desmorona, y puedes sentirte desorientada sobre quién eres fuera de esa relación.
    Por ejemplo, si siempre te veías como la «buena esposa» o «buena madre», podrías empezar a dudar de esas cualidades al enfrentar el divorcio, lo que afecta tu autoimagen.
  • Sentimiento de fracaso o culpa: el divorcio puede desencadenar la creencia de que fracasaste en una de las áreas más importantes de la vida. Incluso si sabes que el divorcio era necesario o la mejor opción, es común que surjan sentimientos de culpa o responsabilidad por no haber podido «salvar» la relación.
    Esto puede generar pensamientos distorsionados como «No soy suficiente» o «No soy capaz de mantener una relación», lo que afecta tu autoestima y tus creencias sobre tus capacidades emocionales.
  • Cambio de expectativas de vida: Cuando te casas, generalmente tienes expectativas de un futuro compartido: una vida en pareja, metas en común, estabilidad familiar, etc. Al divorciarte, esas expectativas se rompen, y con ellas, pueden surgir dudas sobre tu valor o capacidad para construir una nueva vida.
    Si habías planeado una vida entera con tu ex pareja, puede ser difícil imaginar un futuro sin esa persona, lo que te lleva a cuestionar si eres capaz de lograr felicidad o éxito por ti misma.
  • Pérdida de apoyo emocional: Las parejas a menudo brindan un apoyo emocional significativo, y tras un divorcio, ese soporte desaparece. La falta de ese apoyo puede hacerte sentir más vulnerable, lo que influye en cómo te percibes.
    Si dependías emocionalmente de tu pareja, tras el divorcio podrías sentir que no tienes las habilidades para lidiar con los desafíos por tu cuenta, generando creencias de «No soy lo suficientemente fuerte» o «No puedo enfrentar la vida sola».
  • Comparación con otras personas o con tu expareja: es común compararse con otras personas que parecen tener matrimonios exitosos, lo que puede alimentar creencias desajustadas de inferioridad o incompetencia. Por ejemplo, ver a tu ex pareja rehaciendo su vida rápidamente puede hacerte pensar: «Él/ella ha seguido adelante, y yo estoy estancada», lo que refuerza creencias negativas como «No soy tan valiosa» o «Soy menos capaz de avanzar».

El primer paso para reconstruir una autoestima solida a prueba de eventos como el divorcio, es aprender a identificar las creencias que tengo sobre quien soy yo, analizar si están ajustadas o desajustadas a la realidad y regularlas a la mayor objetividad posible.


En próximas entradas al blog abordaremos formas de hacerlo.


Avatar de Bárbara V. Chacón